Marta Carrasco

“Nunca he bailado por bailar…”

Me fascina

Me fascina y respeto el mundo de los seres no queridos, no aceptados… La imperfección tiene una credibilidad muy grande. Es un mundo que está dentro de todos nosotros. Lo que pasa es que se vende el contrario. Somos terriblemente imperfectos, y a lo mejor, por eso somos soportabloes

Nacer, morir… tal vez bailar.

Hay dos leyes en la vida de Marta Carrasco. Una es negra y gloriosa: el fusilamiento de su abuelo, Manuel Carrasco i Formiguera, que murió mártir al grito de “Visca Catalunya Lliure! Jesús! Jesús!”

La otra es encantadora: la de María Teresa de Salomó, que era bailarina del Liceu con el nombre artístico de Salomé y cuyo padre, notario en La Bisbal, cuando la compañía llegaba al pueblo compraba todas las entradas para que nadie pudiera verla.

Antes de ser niña mala de casa de bien y de hablar por medio de la música de su piano, del jazz de Keith Jarret o de las canciones de su inseparable Jacques Brel, formó una banda de rock sinfónico.

Después se puso a estudiar -“por casualidad, como una revelación”- danza clásica, contemporánea y jazz en Barcelona, París y Nueva York

Josep Massot

Vidas Contadas, La Vanguardia (22/03/2004)

“Nunca he bailado por bailar. Ningún movimiento, ni siquiera el del dedo meñique es en mi gratuito”.

A menudo, cuando nos encontramos sentados en una butaca frente a un escenario intentamos deducir lo que nos quieren decir. Cuál es el significado del espectáculo. Si es danza o teatro… A menudo nos encontramos perdidos, desconcertados, cuando en definitiva, todo es más sencillo de lo que parece. 

Se trata de dejarse llevar. Entrar dentro del mundo de los sentimientos y la emoción. Sin miedo (palabra clave). No hay nada que no seamos nosotros.

Un solo para mi es dual. Me explico. Por un lado, tienes la libertad absoluta de trabajar solo y a tu manera, de cambiar todos los días según como te sientes, como estás… Eres tú, y nadie más. Enfrentándote contigo mismo y con tu trabajo. Por el otro, al mismo tiempo, recae sobre ti la responsabilidad absoluta y no compartida del resultado. Detrás de todo el proceso de un solo hay una parte más dura que a menudo no se ve. Se requiere mucha fuerza de voluntad para ir a ensayar sola todos los días, sin que nadie te dirija y te diga “va, venga, empecemos por aquí”. En este estido es muy duro. Estás y te sientes sola. 

Y lo más duro de todo para mim aunque pueda pareceder insignificante, después de diez años haciendo solos por todo el mundo, es el hecho de viajar sola. Llegar sola, encontrarte sola en el camerino, sola en el escenario…

Esta sensación de soledad constate que te rodea en todo momento. Pero aquí estamos y seguimos. Pienso realmente que se tiene que ser una persona fuerte para llevar a cabo un solo, y a la vez también estar muy loca para enfrentarse a otro solo después de un solo.

Fragmento del texto “Enfrontar-se a un solo” Marta Carrasco – Revista transfersal.

Hacer o crear un espectáculo nunca ha sido para mí una cuestión de voluntad ni de decisión intelectual. Si no de necesidad y de pasión, e incluso de obsesión.

Después de bailar con distintas compañías como Metros de Ramón Oller, en 1995 Marta Carrasco emprende una nueva trayectoria en solitario como creadora e intérprete con el espectáculo de danza-teatro Aiguardent.

Desde este momento, combina la creación de espectáculos propios – Aiguardent (1995), Blanc d’ombra, Recordant Camille Claudel (1998), Mira’m (2000), Eterno? Això sí que no! (2003) y Ga-gà (2005)- con la dirección coreográfica de espectáculos de otros, como: Pesombra, sobre la poesia de Salvat-Papasseit; A la jungla de les ciutats, de B. Brecht (dir. Ricard Salvat, 1998); El Maniquí, de M. Rodoreda (dir. P. Planella, 1998); A little night music, de S. Sondheim y H. Wheeler, y Lulu, de F. Wedeking (dir. Mario Gas, 2000 y 2001), Bodas de Sangre, de F. García Lorga (dir F. Madico 2001), Ronda de mort a Sinera, de S. Espriu (dir. Ricard Salvat, 2002), Diàfan, de Pep Bou (2003) y la versión teatral del musical El otro lado de la cama (dir. J. M. Mestres, 2004). En el año 2005 participa en el largometraje de Carlos Saura, Iberia.

Entre otros premios, Marta Carrasco ha redibido el de la Crítica Teatral de Barcelona 1996-1997 por Aiguardent y Pesombra. El Butaca (Premio del Público) de 1999 y 2001 por Blanc d’ombra y Mira’m, respectivamente y dos Max de las artes Escénicas por Aiguardent. El año 2005, la Generalitat de Catalunya le ha concedido el Premio Nacional de Danza en reconocimiento de su trayectoria.

Media

Perra de Nadie

B. Flowers

No sé si...

Dies Irae

J'arrive!

Eterno? Això si que no!

Blanc d'Ombra

Aiguardent

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